El presidente de Enersa, Uriel Brupbacher, respondió a los cuestionamientos realizados por el exfuncionario provincial Álvaro Gabás sobre el superávit de la empresa estatal de energía. Brupbacher defendió la gestión actual y aseguró que “cada peso en Enersa se convierte en obra para los entrerrianos”.
En un comunicado emitido este lunes, Brupbacher señaló que “quienes llevaron a Enersa a ser tapa nacional por su mala administración y por hechos de corrupción que hoy investiga la Justicia, ahora pretenden dar lecciones de eficiencia y transparencia”. El titular de la empresa provincial recordó que, en el pasado, Enersa era “una empresa desordenada, mal gestionada e investigada por la Justicia”, y afirmó que actualmente se está dotando de transparencia y transformando los recursos en obras para mejorar la calidad del servicio.
Sobre los excedentes financieros, Brupbacher explicó que “lo que algunos llaman remanente es, en realidad, el resultado de una administración eficiente”. Aclaró que la empresa no tiene fondos sobrantes, sino que cuenta con planificación y una demanda energética récord que exige inversiones sostenidas. “Estamos dando respuestas con inversión real y sostenida”, afirmó.
El presidente de Enersa también desmintió que haya una caída en el consumo de energía. Según datos de la empresa, en junio de 2025 la demanda creció un 12% respecto al mismo mes del año anterior y la potencia operada fue un 19% más alta. Brupbacher destacó que, gracias a las obras realizadas, Enersa pasó de comprar energía a Santa Fe a venderle a esa provincia.
En cuanto a la política tarifaria, Brupbacher remarcó que el Valor Agregado de Distribución (VAD) se mantiene congelado desde hace más de un año y que Enersa ofrece la energía más barata de la Región Centro. Además, subrayó que la empresa tiene una de las mejores tasas de respuesta ante contingencias del país y lleva adelante un plan de inversiones sin precedentes.
Finalmente, Brupbacher concluyó: «Hoy no hay plata que sobre. Hay un gobierno que invierte lo que durante dos décadas no se invirtió. Hay una conducción que decidió cortar con la joda de usar el Estado como botón. Y cada peso que entra, se convierte en obra».







