Entre Ríos confirmó un triunfo amplio de la alianza entre el gobernador Rogelio Frigerio y La Libertad Avanza, que se traduce en 3 bancas para Diputados y 2 para el Senado. En la lista a Diputados ingresarán Andrés Lauman, Alicia Fregonese y Darío Schneider; mientras que al Senado accederán Joaquín Benegas Lynch y Romina Almeida. La segunda fuerza, Fuerza Entre Ríos, se asegura 2 escaños en Diputados —Guillermo Michel y Laura Marclay— y un asiento en la Cámara alta para Adán Bahl. La participación provincial fue del 70,49% sobre un padrón de 1.139.220 habilitados.
El desempeño territorial reforzó la ventaja oficialista en los principales departamentos urbanos y productivos. LLA–Frigerio superó el 54% en Paraná (54,71%) y Gualeguaychú (54,90%), y alcanzó picos en Diamante (62,62%) y San Salvador (56,68%). El peronismo retuvo dos bastiones clave: Feliciano (54,17%) e Islas del Ibicuy (46,03%), donde revirtió la tendencia general. En Concordia —termómetro histórico del voto justicialista— la elección fue competitiva (48,46% LLA vs. 38,69% FER), lo que marca un corrimiento del centro de gravedad político hacia los corredores viales y productivos.
En el plano legislativo, el oficialismo provincial proyecta impulsar una agenda de competitividad y alivio tributario para pymes y economías regionales, con foco en los complejos avícola, arrocero y citrícola. El mensaje postelectoral, en línea con lo expresado por referentes de la alianza, apunta a “orden fiscal, reglas claras y previsibilidad” para motorizar inversión en logística: rutas secundarias y terciarias, accesos a puertos (Concepción del Uruguay e Ibicuy) y energía. El objetivo declarado es consolidar un “bloque entrerriano” con capacidad de incidencia en comisiones estratégicas.
Desde Fuerza Entre Ríos, las primeras definiciones combinaron reconocimiento del resultado y la promesa de una oposición “firme y propositiva”, con tres prioridades: defensa de ingresos de trabajadores y jubilados, financiamiento educativo y preservación de programas sociales en municipios con mayor vulnerabilidad. El peronismo provincial tomó nota de su rendimiento heterogéneo —mejor en el norte y el Delta— y anticipó que acompañará iniciativas favorables al empleo y la producción, pero pondrá límites en reformas laborales y en eventuales recortes que afecten servicios esenciales.
Las fuerzas menores capitalizaron porcentajes de uno a tres puntos y no ingresaron bancas, pero dejaron posicionamientos que pueden influir en debates sectoriales. El Partido Socialista y las listas Ahora 503, Nueva Izquierda, Unión Popular Federal y el MAS pusieron el acento en seguridad rural, conectividad vial y acceso al crédito para productores, además de resguardar estándares de transparencia y control. En un Congreso fragmentado, esas agendas locales pueden convertirse en fichas de negociación cuando se trate de infraestructura y régimen impositivo para economías regionales.
La foto que deja Entre Ríos es nítida: un oficialismo fortalecido en la representación nacional; una oposición que conserva territorio y busca reordenamiento interno; y un menú de coincidencias y divergencias previsibles. Hay acuerdo en destrabar cuellos de botella logísticos y en sostener previsibilidad macro para la inversión; y hay tensión en el alcance de los ajustes fiscales y el financiamiento de políticas sociales y educativas. La clave estará en cómo se traduzca la nueva correlación de fuerzas en bancas efectivas y, sobre todo, en el ritmo de las obras y reformas que la provincia necesita.






