Un estudio reciente realizado por científicos del Conicet, la Universidad Nacional del Litoral (UNL), el INTA y el Instituto Nacional de Limnología (INALI) encontró la mayor cantidad de glifosato registrado en Sudamérica en el arroyo Las Conchas, en Entre Ríos. El valor hallado fue de 5002 microgramos por kilo de sedimento. El resultado fue presentado en un congreso internacional de salud ambiental y publicado en una revista científica.
El glifosato es un herbicida muy usado en la agricultura. Puede afectar a los animales acuáticos y, si llega al agua de consumo, también puede ser riesgoso para la salud humana. En animales, puede causar malformaciones y muerte. En personas, la exposición prolongada se asocia a problemas en el sistema nervioso, hormonal y, según algunos estudios, a ciertos tipos de cáncer. La Agencia Internacional para la Investigación del Cáncer (IARC) lo clasificó como «probablemente carcinógeno para los humanos» basado en evidencia limitada en humanos y suficiente en animales.
Detalles del estudio
El trabajo, dirigido por el biólogo Rafael Lajmanovich, analizó la contaminación en cuatro arroyos de Entre Ríos: Las Conchas, Espinillo, Crespo y Las Tunas. Se investigó cómo las actividades urbanas, industriales y agrícolas afectan la calidad del agua y la vida de los animales que viven allí. Para medir el daño, se usaron renacuajos, que son muy sensibles a los contaminantes.
Se tomaron muestras en distintos puntos de los arroyos, tanto antes como después de las descargas de fábricas y campos. Se analizaron la presencia de plaguicidas, metales pesados, bacterias y medicamentos usados en animales.
Principales resultados
En los arroyos Las Tunas y Crespo se detectan condiciones muy tóxicas: mezclas de agrotóxicos, agua negra y con mal olor, poco oxígeno y niveles de la bacteria Escherichia coli miles de veces más altos de lo recomendado. Esta bacteria, si está presente en el agua, puede causar enfermedades intestinales en humanos y animales. En los experimentos, todos los renacuajos murieron en 24 horas al estar en contacto con el agua contaminada.
En el arroyo Las Conchas, además del glifosato, se encontraron metales como cobre, zinc y plomo, y restos de detergentes, pesticidas e ivermectina (un medicamento usado en animales). Estos contaminantes pueden afectar el desarrollo de peces, anfibios y otros animales acuáticos, y algunos pueden acumularse en la cadena alimentaria, llegando a las personas.
Antecedentes y contexto
La contaminación en estos arroyos no es nueva. Desde 2008 ya se habían detectado altos niveles de contaminación en el arroyo Las Tunas y otros cursos de agua de la zona. Los científicos explican que la acumulación de estos productos en el fondo de los arroyos es consecuencia de muchos años de uso intensivo de agroquímicos y falta de controles.
Conclusiones y
El estudio recomendaciones señala que es urgente mejorar el control y el tratamiento de los desechos que llegan a los arroyos, para proteger el agua, la fauna y la salud de las personas. Los investigadores recomiendan cambiar las prácticas agrícolas y aplicar controles más estrictos para evitar que estos contaminantes sigan dañando el ambiente y la salud pública.






