El Foro por la Recuperación del Paraná Entre Ríos ha manifestado su enérgico rechazo al anuncio del presidente Javier Milei y el gobernador Rogelio Frigerio sobre el dragado a 34 pies en los tramos del río Paraná Guazú y Paraná Bravo. La organización advierte que esta medida, que se llevaría a cabo con capital privado, pone en riesgo el delta entrerriano y beneficia principalmente a los monopolios cerealeros, priorizando los «negocios» por encima de la vida en el delta y la soberanía nacional.
El Foro argumenta que, al igual que otras políticas recientes, este dragado se justifica con la generación de empleo y el aumento de la rentabilidad, pero demuestra una «escasa o nula preocupación por la vida afectada», incluyendo la del delta entrerriano.
Una de las principales objeciones del Foro se centra en la falta de información y antecedentes. Sostienen que ninguna obra de esta magnitud debe realizarse sin un Estudio de Impacto Ambiental (EIA) serio e independiente, algo que, aseguran, «nunca se ha realizado». Como antecedente, la organización recuerda el «desastre hídrico en la ciudad de Victoria», donde un dragado similar provocó el secado del humedal y generó emergencias hídricas en dos oportunidades. El comunicado reitera la convicción de que «los barcos deben adaptarse a los ríos y no los ríos a los barcos».
El Foro por la Recuperación del Paraná desmiente el argumento de la reducción de costos logísticos para el productor. Explican que el flete del barco a destino es un costo que asume la empresa exportadora, por lo que el dragado solo significa «una mejora en la rentabilidad de las exportadoras» al permitirles cargar más mercadería recorriendo menos distancia. Afirman que el beneficio se concentra, una vez más, en los monopolios cerealeros que llenarán barcos más grandes para exportar.
Un punto crucial que subraya el comunicado es el riesgo para la soberanía. En el tramo Paraná Bravo y Paraná Guazú, no existen puertos nacionales operativos. La zona se conecta directamente con el puerto de Palmira en Uruguay, conocido por su falta de controles. El dragado, por lo tanto, permitiría a las cerealeras de Rosario «completar su carga en Palmira» en lugar de utilizar puertos argentinos. El Foro denuncia que, en lugar de priorizar obras estratégicas como el Canal de Magdalena, se impulsa la entrega de soberanía y se favorece la salida a otro país.
El Foro por la Recuperación del Paraná concluye con un llamado a defender la soberanía y apostar por un desarrollo nacional. Proponen que el control del Paraná esté en manos nacionales, con mano de obra argentina y un servicio de dragado y balizamiento estatal. Además, sugieren construir puertos barcaceros a lo largo del río para reducir el costo del flete por tierra para los productores y planificar el Puerto de Paraná como un polo para la producción y el trabajo, que funcione como astillero de barcazas y remolcadores, mejorando su infraestructura para cargas y turismo. El comunicado finaliza con la consigna: «El río Paraná no se vende, es de los argentinos y debemos ejercer soberanía plena sobre él».






