Los dirigentes agropecuarios Matías Martiarena y Luciano Challio —director y vicedirector del Distrito III de la Federación Agraria Argentina— realizaron una visita institucional a la cooperativa Jucofer, ubicada en Villa del Rosario, al noreste de Entre Ríos.
Durante el recorrido, los dirigentes fueron recibidos por directivos de la entidad, con quienes mantuvieron una reunión y recorrieron las instalaciones del predio de ocho hectáreas. Allí pudieron observar el funcionamiento de la maquinaria utilizada para la elaboración de productos derivados del citrus, y también los avances en obras de infraestructura que la cooperativa viene desarrollando.
Jucofer, adherida a la Federación Agraria, agrupa a 230 productores citrícolas y cuenta con una planta que opera en dos turnos —con posibilidad de sumar un tercero—. Emplea de forma directa a cerca de 70 personas en los picos de producción, además de generar trabajo indirecto en la región.
«El 90 % de lo que se consume en Argentina con gusto a naranja proviene de nuestra cooperativa», destacaron desde la conducción de Jucofer. La entidad también exporta sus productos a destinos como Estados Unidos, Alemania, Israel, España, Países Bajos, Islandia y Japón —un mercado recientemente abierto, que requiere estrictas certificaciones de calidad—.
Durante la jornada, el federado Jorge Ruíz ofreció una reseña sobre los inicios de la cooperativa y su evolución en el sector.
El impacto de la tormenta de granizo
Más tarde, Martiarena y Challio recorrieron junto al presidente de la Asociación de Citricultores de Villa del Rosario, Marcos Dal Maso, las zonas más afectadas por la fuerte tormenta de granizo del pasado 5 de mayo.
En el paraje San Pedro, el citricultor y federado expresó: “Los daños en la fruta fueron totales. En cuanto a las plantas, entre el 70 % y el 100 % resultaron afectadas por una granizada que se extendió más de lo habitual y dejó una acumulación de hasta 20 centímetros”.
“El daño es tal que se perdió por completo esta campaña, y existe el riesgo de que el impacto continúe el año próximo. Las plantas quedaron muy estresadas, lo que podría impedir su floración durante agosto y septiembre”, agregó el productor.
La visita concluyó con un panorama claro: mientras la cooperativa continúa apostando al crecimiento y a la exportación, el desafío climático obliga a redoblar esfuerzos para sostener la producción citrícola local.






